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Cómo envasar mermelada al vacío para que se conserve bien

Cómo envasar mermelada al vacío para que se conserve bien
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Las mermeladas nos permiten degustar frutas fuera de temporada, ayudándonos  a mejorar nuestra alimentación, comiendo sano y además nos ofrecen un delicioso sabor. A gran cantidad de  personas nos encanta la idea de elaborar mermelada en casa, bien sea para consumo propio o para ser comercializarla.

Es importante que sepas cómo envasar mermelada al vacío correctamente para conservarla durante largo tiempo. La forma más apropiada de hacerlo es utilizando frascos de vidrio, para lo cual debemos tomar en cuenta algunas condiciones de higiene y seguridad.

¿Cómo conservar adecuadamente la mermelada?

Al momento de envasar las mermeladas, existen variadas técnicas y formatos para preservarlas, aunque sin duda, una de las más utilizadas a la hora de alargar la vida de alimentos y recetas, es la de envasar al vacío.

Igualmente para conservar y disfrutar de la fruta, hacerla mermelada es una excelente opción. Para ello requerimos de una intensa cocción que elimine hongos, bacterias y  la humedad propia de las frutas; por otro lado, si después utilizamos el envasado al vacío, evitaremos su oxidación y contaminación, haciendo la conserva de forma segura y duradera.

Pero, ¿cómo envasar mermelada al vacío en un tarro de cristal? En principio, los más recomendados para conservar bien la mermelada no deben ser muy grandes, preferiblemente bajos, así la fruta preserva mejor sus propiedades. Además, se esterilizan fácilmente, por lo que te sugerimos que uses tarros entre 200 ml y 500 ml.

¿Cómo esterilizar los frascos de vidrio?

Para realizar el proceso de esterilización de los frascos, simplemente debemos realizar los siguientes pasos:

  • Lavarlos con agua a altas temperaturas. El proceso consiste en llenar de agua una olla grande y profunda, para luego introducir los frascos hasta que queden totalmente cubiertos por el agua para, finalmente, llevarlos al fuego.
  • Una vez ahí, esperaremos que comiencen a hervir y, después de 15 minutos, apagaremos la cocina permitiendo que se enfríen por su cuenta y sin sacarlos del agua (para evitar que se rompan al cambio de temperatura). También podemos utilizar el lavavajillas que, igualmente, utiliza agua a temperaturas elevadas.
  • Posteriormente, podemos retirar los frascos con ayuda de pinzas o tenazas, con el fin de que los frascos no sean contaminados nuevamente. Los iremos colocando sobre un paño seco y limpio o un papel absorbente, con la abertura del frasco hacia abajo, dejando que se escurran y sequen por sí solos. Es importante no guardarlos o utilizarlos si no están completamente secos.
  • Por último, no olvidemos las tapas. Tenemos que seleccionar aquellas que cierren correctamente y que no derramen el contenido del frasco. Podemos hacer pruebas llenando los envases (antes de esterilizarlos) con agua y volteándolos hacia abajo, para verificar que no se producen derrames. Luego, tenemos que esterilizarlos de la misma forma que hicimos con los frascos.

¿Cómo colocar la mermelada dentro del frasco para obtener una buena conservación?

Siempre pensando en nuestra seguridad, te recomendamos que utilices igualmente un embudo, el cual debe estar esterilizado y seco. Es importante que el frasco tenga una boca ancha, para que la mermelada se pueda introducir fácilmente, llenándolo hasta casi el borde, y terminar haciendo el vacío.

Una vez llenos nuestros frascos de mermelada, debemos colocarles las tapas, cerrarlos con fuerza y luego darle la vuelta a los  frascos. Los vamos a dejar en esa posición durante 24 horas. Transcurrido ese tiempo los colocamos en posición normal y están listos para guardar.

Si te preguntas cuánto dura la mermelada envasada al vacío con este procedimiento, nuestra experiencia nos dice que puede ser hasta 6 meses. Sin embargo, te recomendamos que la conserves mejor en frío que a temperatura ambiente.

Existe otro tipo de envasado al vacío, donde se colocan los frascos de mermeladas dentro de una olla completamente tapadas por el agua y se llevan a ebullición por 20 minutos. Una vez apagado el fuego, se dejan enfriar y ya están listas para almacenar. Este procedimiento es más óptimo que el anterior, pudiendo conservarlas incluso, durante más 1 año.